lunes, 21 de septiembre de 2009

La situación del vaso de agua


Ella debía estar del todo confundida, en otras palabras no viene a trabajar para que señoritas cualquiera, en las graditas de la tienda departamental, se sienten a llorar en las gradas, justo entre las sombrillas y los sombreros de playa -irónico acomodo de los objetos además- peor aún si es ese llanto que dan ganas de taparle la boca y darle medias de las peluditas, de las que dan sensaciones de ser un peluche o tener piernas de peluche -inanimarse-
Es decir, ella no es consciente de la oferta y la demanda, las triquiñuelas de mercadeo, como funciona la bolsa de la valores, no sabe la mitad de leyes que repelen/defienden al consumidor y demás nimiedades de algún conocedor, ella solo es la dependienta de la tienda, la de las telas y las sombrillas (y justo la muchacha que llora intenta comprar una sombrilla), talvez solo se imagine que hay algún niño de 12 años ensamblando paraguas en China, Vietnam o Guinea Ecuatorial-tal vez hasta se llame Abduley y come una vez al día-. Ella solo quiere venderme una sombrilla, entre más cara mejor.
Yo me paseo entre las sombrillas mientras se me olvida la sensación esa fría de tanto subir y bajar por la cabeza como una ola. Y a cada momento se me hace más inevitable el momento -ese momento- de tirarlo todo él y llorar como degenerada. Mientras veo si son de flores, si me gusta la vino o la morada, si la compró grande o pequeña:

A-) Pequeña: Cómoda.
B-) Grande: Glamourosa y hasta Dandy

Llorar, grande no hay duda, llorar, sigo oyendo esas canciones, llorar. No podría decirle de alguna manera que ella lo entienda, un rompecabezas no es razón para llorar así,como decirle eso; pero el rompezabezas era mí cercanía a la metafísica, una especie de mandala para armar y tirar al terminarlo, como decirle sin tener la necesidad de comprar la sombrilla y sin que resulte poco alentador para ambas.
Así que no se lo digo, por más mandala no lo entendería, solo reviento a llorar así, sin más, y ella se me queda viendo, que si estoy bien, que creo que sí, que si quiero algo, que si mango de madera o de plástico para el paraguas de florcitas.
Al fin, ella no entiende, era lo normal. Aún así sabe de que orden es mi delirio con el mango de madera, me ve a los ojos y me deja un minuto mientras yo me termino de decidir y ella me va a buscar un vaso de agua.

Texto malo original del 17/7/09

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