domingo, 5 de junio de 2011

Sobre la academia

He escuchado de muchas personas que la academia es el ente por excelencia para matar la creatividad y el interés por el arte. Tanto así que hace algunos años conocí a un artista tico que se decía autodidácta ya que la academia le resultaba "castrante". Los que me conocen podrán suponer que odié al tipo. Ya luego cuando estaba en la escuela de arte me parecía incomprensible que mis compañeros dejarán la universidad como si fuera fácil, como si botar esa plata, ese esfuerzo, las noches sin dormir fuera cuestión de un día.

Poco después, el año pasado empecé a cuestionarme el valor de la escuela, de lo que estaba aprendiendo y a causa del desengaño en que caí decidí reivindicar algunas cosas no solamente de mi relación con el arte sino con el tiempo y mis expectativas. Comprendí que ese tedio en el que vivía me estaba matando, no sé si mi creatividad sino mis deseos de aprender y establecer relaciones entre el arte y mi cerebro. En otras palabras me estaba encerrando tanto en un énfasis y una categoría que dejaba de lado que el arte y el diseño va más allá del dibujar bonito y hacer un textil enorme.

Sin embargo no puedo tapar el sol con un dedo, la academia existe y si hay miles de personas en ella u otras miles fuera de ella, es por una razón ¿Para que sirve la academia?

Uno podría pensar que para el desarrollo de una técnica: si bien el arte y el diseño van más allá de la calidad y la limpieza en la ejecución no se puede diseñar bien sino se conocen bases de dibujo, no se puede hacer una buena foto si no se conoce lo básico de la composición; aún así, muchos pueden aprender esto leyendo e investigando, otros necesitarán la disciplina de un profesor rompiendo sus dibujos o pidiéndoles un "replanteo" de todo el trabajo. A esto le veo sentido en niveles básicos pero llega cierto momento en que la subjetividad no dejaría de aparecer: a partir de cierto nivel de carrera ya cuando se conocen la teoría del color, la composición, el dibujo y los procedimientos ¿qué sentido tiene que un tipo cualquiera me diga sin una razón formal aparente que está bien y que está mal en mi trabajo?

La otra razón que se me ocurre para ser parte de la escuela de arte es el método. Yo espero que todos lo que lean mi blog sean conscientes de que la labor de un diseñador no es una invención de la musas, la droga o la excentricidad. Se necesita investigación, prueba-error y estudio (cuando se hace seriamente eso sí), así que podría pensar que muchos acuden a la academia para conocer y obtener esta información y aplicarla posteriormente en su carrera. Aunque no niego que habrán casos así, mi experiencia me demuestra lo contrario: conocí gente que bajaba de internet marcos teóricos, que hacía bocetos luego de terminar el trabajo final y que se pasaba resúmenes de libros de historia del arte. Sentía que en realidad todos estaban allí solo para conseguir un título y luego salir a ¿trabajar?

En conclusión, no puedo asegurar que la academia sea castrante y que albergue en sus aulas la muerte de la creatividad. Solo que no es el único camino, existen patanes de la academia y patanes autodidactas. Existen artistas y diseñadores serios e inteligentes en ambos bandos. Aunque algo me lleva a pensar que la búsqueda de nuevas ideas e investigación es un elemento imprescindible del autodidacta, ya que su búsqueda es una elección personal y no podría asegurar esto del que tiene o busca un título.

Y yo, más alejada del hastio de la escuela que nunca me siento con más ganas de coser y diseñar que en toda mi vida.

1 comentario:

Pablo Chuken dijo...

No es fácil discernir entre amabas, y por supuesto: "de todo hay en la viña del Señor"....

Pero a pesar de que no existe un camino claro, y mas allá de toda postura académica o empírica, esta el talento nato, casi instintivo de ciertas personas. Dónde muchas veces no hay "prueba y error", o bien, "el aprendizaje continuo de teorías comprensivas". Sin embargo, también depende de la profesión o carrera de la que se esté hablando. Por que no es lo mismo ser autodidacta en el campo del arte, que en la física nuclear, por decir algo. En ciertas carreras la academia es fundamental, en otras, es un complemento necesario; pero algunas veces no indispensable. Y son precisamente los artistas, quienes pueden prescindir de la academia y vanagloriarse con justa razón o por simple desfachatez, de los nocivos hábitos de esta.

De todas formas, me parecen muy acertadas todas tus observaciones, y como lo he mencionado antes: siempre es un gusto leerte.

 

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