viernes, 21 de enero de 2011

Nudos

-Música de grillos del Paraná
cada enero nuevo se hacía escuchar
como un buen presagio de las comadres.

Algo de vos llega hasta mí... Es enero estoy de vacaciones y estoy un poco desubicada, estreno además el blog por este año. Deshago y hago cosas entre mucha pereza y perder el tiempo, sigo enfundada en mi pantalón nuevo y dejando de lado al fin las dudas que llevaba hace meses, que ignoraba que incluso las llevaba y yo como Penélope que soy, tejía y tejía una vez más.

Tejía, en miedos, a vos, a vos, y sobre todo al orgullo esa otra yo que vive casi siempre, otro vos al fin de cuentas. Tejía mis propias inseguridades y sobretodo suposiciones que destruirían a cualquiera. Era un nudo, un nudo que intentaba pasar por las tramas de una tela, como si se hiciera un bordado y de tanto intentarlo, rasgaba la cuerda, se iba soltando hilo a hilo, a riesgo de que el bordado quedaba inacabado.

Y venía el nudo, le daba vueltas, lo enredaba más. Tejía, los días. Destejía el bordado, hasta llegar al nudo, en las noches.

Y a la vez había algo maravilloso en ello y llenaba páginas de enormes preguntas y replicas, cartas que nunca voy a enviar a sus remitentes y se quedarán entre flores de cerezo.

Y el nudo se fue, entre lágrimas, el decir el inicio de ese uno, y una cuota bastante grande de perdón. Por que eran varios los que debía y los que me debía, sí incluso a mí. Y sigo siendo Penélope -por que es un nombre muy español- Y yo sigo en mi pantalón nuevo. Agito mi cabeza e intento olvidar que todo pasó. El nudo ya se fue, el hilo quedó con marcas, pero mejor, de nada me sirve olvidarlo. Y de mucho me sirve recordarlo, sonreír, suspirar y buscar(te).



 

Template by Best Web Hosting