lunes, 3 de mayo de 2010

Chasing Pavements



De hilos ellas y de tejidos Penélope, al fin de cuentas el papel de ambas era la muerte, ya fuera con sudarios de Laertes o con hilos de la vida, el hombre vive para morirse o el hombre vive para que sea algo más que morirse.
Y que podría hacer ella si hasta el mismo Zeus les temía, se levanta otra vez, apaga el despertador como siguiendo la trama, la trama que la urdimbre le pide, y ella lo sabe y otros lo notan, la mañana es sombría, ferrosa y cansada. Como ella.
Está Urd que la aturde, están los miedos, los suspiros, su pesimismo, ese cansancio, esos movimientos involuntarios por las noches. Que haya un preludio, que sonría, que después de mucho y tanto ese preludio la haga feliz, que de todos ese sea el elegido por que no tiene manos de pianista, que cosas se reciclan sentimientos se reoriginan y todo parece tener (relativo) sentido.
Está Verdandi, y esas ganas de huir... de no volver jamás, de odiarlo todo, de faltar a clase, de que Dürer y sus manos, esos conejos. Esta la cobardía, la paranoia, el miedo. Las ganas de dejar -seguir dejando tirado-. Está una buena noticia. Otra. Skuld y las expectativas. Está ese miedo de que nunca se ha montado en un avión, que si pasa algo, que todo el mezcal, que si el avión es hecho en Brasil. Está otra buena noticia. Un sueño a punto de hacerse realidad, con todo y tacones, se encerró en el baño, un par de lágrimas y todo en orden.
A veces un muy mal día, se termina convirtiendo en uno (relativamente) feliz, por que debajo de las raíces de ese fresno no se sabe que dirección tomaran esos hilos, por más que pasé o haya pasado o espere noviembre, es posible que Átropos haga de las suyas antes de tiempo. Siempre es posible tanto así, que hasta el mismo Zeus les temía.
Pero se espera siempre se espera, tal vez regresé, tal vez no. Ella cambió el mar por los hilos. Pero eso no quiere decir que deje de dudar.

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