miércoles, 28 de octubre de 2009

El Jardín de las Plantas

Dice Wikipedia, que el Jardin des Plantes de París, tiene 23,5 hectáreas y que se halla en la V que se forma entre La Gran Mezquita, el Campus Universitario de Jussieu y el río Sena. Dice, además que es parte del Museo Nacional de Historia Natural de Francia. Yo nunca he ido a París, lo más cercano a ella que tengo es la calcomanía pequeñita de "I (corazón) París" que me habían regalado y como cinco tarjetas postales, en dos sale Notre Damme, en otra la pirámide del Louvre; el Jardin des Plantes en ninguna. Yo quiero ir a París, yo algún día voy a ir a París. Es, de todos los lugares del mundo, el que -creo- no podría morir feliz sin ver alguna vez. Es más hasta podría argumentar que por esos azares el tal dios se equivocó y me hizo terminar en este rincón con apenas nombre del mundillo tropical, más ahora que hasta comprendí que el -dios sinlamayúsculaqueesundonnadieporfavor- es un mal diseñador.
Es, sin embargo, importante tomar en cuenta como a ratos, a días, a meses parece que las cosas cambian y estoy más cerca de ahí sin estarlo, por juegos, piedras y una que otra palabra adornada de manera hilarante, parece que deja de ser necesario revisar el mapita de la parte de atrás de Rayuela en búsqueda de referencias para el jardín de las plantas.
Parece que cuando visitaba otras habitaciones,casas tomadas, era simplemente otra persona, en ese entonces poniendo en agua girasoles sin cubitos de hielo, por que ellos no lo necesitan, con dedicación de botánica frustrada. Es raro entonces ver la manera en la que reinventa y renueva lo inacabado y como aún se puede ser y estar feliz y más satisfactorio aún ver para atrás con ojos de quien se pone los lentes y ya no es astigmatista.
Son las 13:46, hora de tomar la bici y llegar a donde se llega con sobredosis de letras y perezas encausadas, bien encausadas.
Yo iría a París por los cementerios, repito.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Agosto y Cantata de Puentes Amarillos

Ensucien sus manos como siempre
Relojes se pudren en sus mentes ya
-Y lo cantó Pescado Rabioso alguna vez

Al fin los días que debieron ser lluviosos de julio se acaban y dan cabida a un mes torrencial para mí. Es no solo el mes en que cuelgo al fin (y feliz) el olvido detrás de la puerta, sino también estos los días en que el mundo me hecha un año más de vida...o bien me quita uno más -Por que he ahí una duda típica... ¿estaremos viviendo y muriendo día y día?

Es aún más urgente que retratar como no me baja esa ansiedad de saber que pronto y con muchísimo miedo me echaré dos décadas a cuestas, el abrir ese atisbo de recuerdos cuando los sombreros y las boas eras cosas diferentes.

Recuerdo a mi abuela. Recuedo la primera vez que hice algo que no le agradó. Me comí las tortillas antes de esperar que trajeran la natilla, ella me pegó en ambas manos y luego me hizo lavarmelas, restregarlas y restregarlas hasta que la mezcla de espuma, jabón y piel enrojecida, me hicieran llorar. Luego cerró el tubo y me dijo que con ello lavaba los pecados que había cometido y que si pensaba en todo lo aquello malo que había echo cuando lo hacía estos de lavaban también. Basta con decir que el resto de mi infancia fue lavarme las manos. Lo hacia una y otra vez hasta ver delgadito el jabón, hasta que se me hicieran pellejitos en las manos y empezara a temblar de frío. Llorando.Por más que lo hacía ese alivio no era más que momentáneo y la culpa volvía a pedirme que la lavara de una vez por todas sin agua, ni jabón...

Ahora solo m(t)e digo (a vos): Después de todo tú eres,tu única muralla...si no te saltas, nunca darás un sólo paso...

sábado, 3 de octubre de 2009

The nicest thing

Divagación sin mucho sentido.

El inicio de esto- lo que sea- es tan solo una noche entre lamentos, quejas, risas, "teentiendos", "deletiempoaltiempo" y demás frases que median entre el salir del paso y el consolar a un amigo. Todo esto me hace pensar primero, en por que razón la gente se detiene a hablarme sobre las cosas que ellos no entienden de si mismos en espera talvez de que alguna groseria, algún comentario cínico de mi parte los haga sentirse ¿mejor? -en todo caso sentirse-. Pero no solo eso, lo segundo que cruza por mi aglomeración-de-neuronas* es que ante tantos alguienes desparramando-entregando-confesando sus tristezas y miedos no logro sacarme de la cabeza lo ineludiblemente reprimidos que somos los seres humanos.

Reprimidos, por todo lo que no hacemos, lo que no decimos, por el pensamiento que se queda guindando entre alguna neuronaalaizquierda y la lengua. Por las ganas de ver a los ojos a una persona, las ganas de odiarla, de llorar por ella, de llorar por uno, las ganas de mostrar esa cosa tan mal llamada corazón y como es el miedo el freno en casi todos los casos. Al fin de cuentas, me parece que somos una especie de ejercito de heridos, de caídos que se refugian en una especie de silencios y frases/sugestiones a medio terminar.

Vuelvo al lenguaje, a mencionarlo; simplemente me parece que lo importante no es lo que se dice sino el espacio, ese silencio entre articular un algo y articular un lo otro, o sino entre esos 4 milímetros entre una línea y otra de texto. "El problema con las palabras es que no dicen mucho más de lo que dicen". Por que es ahí donde inevitablemente se halla realmente lo que queremos ocultar -o lo que queremos mostrar ocultando-. Finalmente solo puedo aceptar que lo seguirá siendo, por más absurdo que parezca, seguiré recibiendo ciber charlas de gente y sus silencios, y aunque le aconseje sobre lo contrario, sé que ahí callados, se quedarán. ¿Y yo?... a l l I k no w i s t h a t y o u're s o n i c e... y sí, no me atrevo a decir nada más.


*En estos días de falta de sueño llamarle cerebro sería presuntuoso.
 

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